martes, 13 de julio de 2010

1.- Nacimiento del gremio

Nadie se hubiera imaginado que en la provincia de Entre Ríos, donde mayoritariamente las actividades son agrícola-ganaderas, y menos aun en Paraná, una ciudad que si bien crece en población, aun conserva una mentalidad de ciudad chica. Allí, iba a ser el lugar donde iba a nacer el gremio de los serenos de la construcción. Sin lugar a dudas era justamente el sitio idóneo, por el lento crecimiento de la construcción para el surgimiento de dicho gremio. Las construcciones se empezaban, pero algunas quedaban a medias, y a medias para siempre. También se ofrecían planes de vivienda, ya sean financiados por el Gobierno o por empresas privadas, donde los interesados debían aportar cuotas mensuales y su casa se iba construyendo lentamente. Seguramente por eso había tantos trabajadores de este rubro. Esto motivó a los cuidadores de dichas construcciones al ver su trabajo pasaba de temporal a definitivo, se sintieron capaz de agruparse y reclamar que su condición como trabajador era injusta. Se inscribió como gremio, presentándose una lista completada por cuidadores de distintas obras. Dicha formación pasó desapercibida durante mucho tiempo. Los reclamos específicos eran crear un rubro para su ocupación, ya que no tenían ni como empresa de seguridad, ni como empleados de la construcción. No se regían por ningún convenio, quedando expuesto a la intención del empresario. No se pagaba por horario nocturno, no se respetaba la jornada laboral, ni siquiera puntualizaba su tarea. Ni mucho menos aun lo arriesgado del trabajo, refiriéndonos a una situación económica crítica que atravesaba el país. El G.E.N.O.C fue como se había propuesto llamarlo en un principio. Respondiendo la sigla a Gremio de Empleados Nocturnos de Obras de Construcción, pero pronto se encontraron con la cuestión que también había empleados los fines de semana y su horario no era solo nocturno, y posteriormente se encontraron con obras paralizadas por diversos motivos que también necesitaban un cuidador, por lo tanto, no podía llamarse nocturno, quedando la sigla definitiva G.E.O.C. Aunque más tarde, cobraría tanta importancia que sería conocido como “el gremio” y punto.
Los comienzos fueron exclusivos para el reclamo de los derechos de los trabajadores, se consiguieron grandes avances en la calidad del trabajo, pero nada más. Las mejoras logradas habían demandado demasiado esfuerzo laboral, y en el balance general tampoco era positivo.
Ante la presión de los trabajadores que habían aumentado la masa agremiada, se decidió responder con la única, efectiva y soberana forma conocida, “La Huelga”. La adhesión a la misma fue de un noventa por ciento de los trabajadores. Para decir verdad, también hubiera pasado desapercibida si no fuera porque en varias obras en construcción, y sobre todo en las zonas marginales fueron víctimas de saqueos. Indudablemente organizados por los mismos cabecillas del gremio para dar un golpe duro a la patronal. La prensa no dudo en convertirlo en la noticia de la semana, repercutiendo también en el ámbito nacional.
Durante los meses siguientes el gremio continuaba saboreando la victoria obtenida. Los periodistas pedían entrevistas con los representantes, ya que ni siquiera les alcanzó con la conferencia de prensa. Los trabajadores de casi todas las construcciones existentes acudían para adherirse al G.E.O.C. Tanto fue el éxito que se vieron desbordados. No supieron canalizar las asociaciones masivas de nuevos miembros en beneficios para estos. Si bien el éxito de la huelga fue indiscutible, también lo fue el declive posterior. Incluso se plantearon organizar otra huelga, pero solo para reimpulsar el gremio. Buscaron excusas que no bastaban, que no convencían. El líder en esos momentos, Juan Pascual Batista, cayó en un estado de estrés, aumentado por la huida de su mujer con sus dos hijos al descubrirle una infidelidad, lo que lo terminó de desmoronar a Batista fue que a las semanas descubrió que otro hombre se había ido con ella, su hermano.
El resto de la comisión directiva, eran incapaces ni siquiera de organizar una reunión. Se convocaron una asamblea extraordinaria y se decidió adelantar la fecha de las elecciones, solo una lista pudo lograr las firmas necesarias para ser candidata. A la presidencia se postulaba un tal Alberto Ángel Andretti. Muy poco se conocía de este personaje. Se había afiliado desde los comienzos, trabajaba como sereno en una construcción en una zona céntrica. Realizó una campaña a conciencia. Armó la lista con socios de distintas zonas de la ciudad. Las firmas para presentar la lista no resultaron tan difíciles, ya que aprovechando al representante de cada zona, le brindaron el apoyo solicitado. Andretti una vez en la presidencia los objetivos del gremio cambiaron rotundamente, en realidad, dejaron de ser objetivos gremiales para transformarse en una ambición netamente personal. Creó un grupo compuesto por cuatro matones, a los que enviaba a robar a las construcciones que no poseían un cuidador. En los comienzos, solo ofrecía parte del botín obtenido, pero los ejecutores se encontraban con dificultades para convertir los materiales de construcción en dinero. Andretti, buscó a un intermediario que se encargó de ofrecer los materiales en otra ciudad a precios tentadores. Sin duda la policía logró descubrir el entramado, pero no pudo comprobar nada. En una maniobra rápida, el presidente sobornó al funcionario policial a cargo de la comisaría, con un agradable sobre con dinero, lo cual no solo sirvió para seguir realizando esta operación, sino que también se aprovecho para las siguientes operaciones. De esta manera, lo que en un principio fue una creación romántica del reclamo de los trabajadores se convirtió en una organización legal que escondía bajo dicha fachada todos los entramados ilegales posibles. Andretti basó su gestión en la extorsión. Presionaba a las constructoras a adherir a sus trabajadores al sindicato, luego les ofrecía grandes arreglos, donde en la mayoría de los casos eran los trabajadores los que salían perdiendo, aunque siempre encontraba la forma de convencer que era la mejor oferta conseguida.